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Un partido del Mundial

  • José Martí
  • hace 8 horas
  • 2 min de lectura

Tras el ridículo del estreno, el del lunes es un partido importante para dejar atrás la provisionalidad y no entrar en septiembre con el pesado lastre de estar hundidos abajo.

Escribía el insigne Ignacio Camacho en ABC en pleno mes de julio que “el disparate de los 48 equipos en el Mundial tal vez haya universalizado el evento, pero ha deparado numerosos encuentros de un nivel del Udinese-Sassuolo o de un Osasuna-Levante”, para despreciar el nivel futbolístico de las primeras eliminatorias del Mundial.


Pues ya ha llegado al calendario liguero

el partido del Mundial. En la segunda jornada. Camacho, probablemente uno de los mejores columnistas de este país, podía haber elegido diez mil equipos, pero escoge estos de nuestra Liga que seguramente, a un sevillano poco futbolero como él, le deben resultar un tostón poco atractivo, poniendo al Levante a un nivel futbolístico ínfimo. Y eso que entonces aún no había visto el nivel exhibido en la primera jornada.  


Percibo que más allá de Requena, a nuestro Levante se le toma en escasa consideración. Les suena tan raro el nombre que hay hasta quien duda de dónde es. A nosotros, hace años (¡en el siglo pasado!), en Salamanca, nos preguntaron si éramos un equipo de Benidorm. Y hace dos temporadas, en Elche, un indocumentado, tras reconocer que no sabía mucho de fútbol, nos preguntó si éramos de Castellón. Incluso en los ochenta un amigo de mi hermano, adolescente, aseguraba que el Levante era el equipo filial del Valencia. Sin ir tan lejos, Gerard Piqué se burlaba la pasada temporada de que el mister del Madrid, Álvaro Arbeloa, apelara al espíritu de Juanito para ganar al Levante en el Bernabéu… “¡al Levante! este tipo de cosas a mí me gustan”, remarcó entre risas.


"Lo positivo es que a partir de ahora solo podemos mejorar porque hacerlo peor es imposible"

Ante este tipo de comentarios despectivos podemos enfadarnos o reírnos. Preferimos lo segundo. Nos reservamos la irritación para tratar de digerir nuestro esperpento de la primera jornada con jugadores sin inscribir (¿era necesario esperar de nuevo al último minuto para solucionarlo? ¿qué misterio hay alrededor de las inscripciones? ¿tan complicado es?), un equipo desconcertado sin una idea de juego, en un estado físico preocupante, y con una alineación de escaso nivel competitivo. Así es muy difícil. Toda la ilusión del inicio tirada por los suelos.


Esto no ha hecho más que empezar, aunque la provisionalidad que rodea la plantilla debería solucionarse cuanto antes para evitar entrar en septiembre con el pesado lastre de estar hundidos abajo como el curso pasado. Nos consta que ya se está tratando de poner remedio.


Tratemos de ser optimistas. Lo positivo es que a partir de ahora solo podemos mejorar porque hacerlo peor es imposible. Este equipo tiene mucho más que ofrecer.


Viajamos a Pamplona, granotas on tour, con la esperanza de rascar algo y ofrecer una imagen diferente del lamentable espectáculo de la primera jornada en Cornellà-El Prat.


Ojalá el del lunes sea como un partido del Mundial. En Pamplona saben sobradamente que somos valencianos. Esperamos dejarles un buen recuerdo... O no.

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