Primeras sensaciones
Solo queda una semana para volver al fútbol, al del Ciutat, todavía con muchas incertidumbres por despejar.

Sin fútbol hasta el 12 de octubre. Al Levante, nos referimos. No nos gustan los parones. Y menos cuando son tan exagerados. Este dura casi lo mismo que toda la pretemporada. Tres semanas largas, eternas más bien. Luego jugaremos cuatro partidos concentrados en 13 días: Sevilla en casa, Depor, Athletic en casa y Real Sociedad. Otro bloque para plantarnos en el primer cuarto de Liga y poder hacer un balance serio. Porque, de momento, pocas conclusiones se pueden sacar mientras el conjunto va asentándose y estos días se multiplican las buenas noticias: financieras, para combatir la atrofia económica que padecemos, e institucionales, con la emotiva celebración de las Bodas de diamante de la Delegación de Peñas granota.
En el terreno deportivo, todavía desconocemos si los nuevos fichajes son grandes jugadores o mediocres. Si encajan en el proyecto o no. Si los Ratkov y Musuayi mejoran a los Iván Romero y Etta Eyong (¿volverá a ser el que fue algún día?). Si Requena, Hugo Sotelo o Axel Tape suponen un recambio a lo que hay. Aun así, ya tenemos la certeza de que el joven central del Liverpool, Ifeanyi Ndukwe, va a ser titular por encima de Mandi, y de que Bardelli es cumplidor y poco más, al menos en un esquema defensivo lejos del área rival.
"De momento, la clasificación y las sensaciones (al margen de los puntos) invitan al optimismo"
Hasta el momento vemos cuestiones positivas y otras con mucho margen de mejora en un bloque todavía en construcción. La clasificación y las sensaciones (al margen de los puntos) invitan al optimismo. Más que el pasado curso. A estas alturas, en las pocas jornadas disputadas, siempre hemos estado fuera de los puestos de descenso (excepto la primera), aun con un partido menos, y en la actualidad contamos con un punto más en el casillero que en la 25-26.
Son solo seis jornadas disputadas, cierto, pero aunque puede parecer poco tiempo a otros ya les ha dado para echar al entrenador, al cuerpo técnico, al director general, bajado a Segunda y aspirar a entrar en Europa con un míster mariachi.
Echamos de menos en este Levante cierto equilibrio y más riesgo fuera de casa. Todavía somos un equipo temeroso lejos de Orriols, más pendiente de no encajar que de ir a por el partido con valentía. Esa confianza solo se adquiere con el paso de las jornadas y el equipo gane en seguridad. Pero en los escasos dos partidos en casa hemos demostrado la fuerza del grupo, llevado en volandas por la afición. Ahí sí que se ha sabido jugar con riesgo, echándole valor.
Esa es la clave del éxito del Levante 26-27: convertir el Ciutat en un fortín inexpugnable donde no se regala nada y donde arañar puntos sea un suplicio para el visitante.
Sobre esa base debe asentarse el trabajo de Luis Castro. O no.




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