Hasta que pase algo
Laliga sigue a lo suyo. El esperpento vivido en el Ciutat es una nueva muestra del desprecio al aficionado. El "business" es lo importante.

Ir al campo del Levante empieza a convertirse esta temporada en un deporte de alto riesgo gracias a LaLiga. Cuando no son las altas temperaturas toca lluvias torrenciales ¿qué será lo próximo? ¿una plaga de langostas del desierto, una infestación de quirópteros voladores resucitados en medio de un partido, una invasión de chivos enfadados arrasando el césped…? No se rían. Cualquier cosa es posible en el Ciutat.
Nos preguntamos cómo es posible que este bochorno pueda suceder. ¿Por qué se permiten estas situaciones límite perfectamente previsibles? ¿Acaso no se sabía que habría lipotimias en el partido contra Betis y Barcelona? ¿Quién desconocía la alerta naranja que predecía una tromba de agua considerable a la hora del partido? Para acallar su mala conciencia, LaLiga repartió cientos de viseritas entre los atorrados para combatir el calor. Con su logo, por supuesto. Por las mismas, podrían haber repartido gorritos de baño el miércoles para los remojados...
Lo más grave, con todo, es el desprecio hacia el sufrido aficionado de a pie. Les importamos un bledo. Prima el negocio y el televidente sobre quien acude al Estadio. ¿Cómo se explica, si no, que dos tipos con una cámara puedan invadir el terreno de juego en medio de un partido -del Barça o del Madrid- con total impunidad?
El comunicado de la LaLiga para excusarse ante los ataques, además de insultar la inteligencia humana, resulta de una hipocresía insuperable. Lean: “Como siempre, LaLiga actúa con rigor y responsabilidad (…), garantizando la seguridad jurídica, la igualdad competitiva y el cumplimiento de las obligaciones legales en materia de seguridad y salud de participantes y público”.
"Preparémonos pues a las represalias por las quejas: partidos los lunes y árbitros con carencias notables"
Es decir, que -según Tebas- cuando convocan los partidos en pleno agosto y septiembre, en Valencia, a las cuatro de la tarde, llegando a alcanzarse temperaturas superiores a los 45º al sol, “garantizan” la salud del público. Cuando, pese a la alerta naranja y tener perfectamente localizado el lugar y hora de la tormenta, esperan al reventón de la ciclogénesis para anularlo cinco minutos antes, entonces “garantizan” la salud del público. No quiero pensar qué pasaría si no lo hicieran. Rigor y responsabilidad, dicen.
El club ha pedido la revisión los protocolos y horarios sabiendo de antemano que no le harán ni caso. Danvila le pide a Javier Tebas que haga una “reflexión profunda” sobre la idoneidad de los horarios fijados y los protocolos vigentes. Preparémonos pues a las represalias porque ni siquiera puedes quejarte: partidos todos los lunes y árbitros con carencias notables. Tiempo al tiempo.
En el fondo les da igual. Nada cambiará hasta que pase alguna desgracia personal. O no.




Comentarios