Cultura granota
Un club de fútbol es algo más que el partido de cada domingo.

Pocas cosas valoramos más los aficionados granotas como las iniciativas culturales relacionadas con nuestro sentimiento granota. Contribuyen a poner en valor aquello que nos distingue y diferencia de otros clubes, remarcando nuestra identidad, valores e idiosincrasia propia.
"La cultura es la memoria de un pueblo", escribió Milan Kundera. El Levante UD no es únicamente un equipo de fútbol: es un depositario de historias, emociones e identidad colectiva para miles de valencianos, un modo de vivir.
Por eso aplaudimos todo aquello que tenga que ver con fomentar nuestra historia, la tradición o la cultura en torno al levantinismo: publicaciones, la visita guiada al entorno de Vallejo, el himno interpretado por la espectacular Spanish Brass o la presentación el pasado miércoles del documental sobre la orquestación del himno creado por Vicente Martínez Alpuente e interpretado por la Orquesta sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en Méjico. Les recomiendo escucharlo. Emociona y pone los pelos de punta.
“Ser granota no es solo ir al partido del domingo, es sentir el levantinismo las 24 horas del día”, señaló el maestro Martínez Alpuente en el acto.
"Nos toca sacar de la manera más honrosa posible los tres partidos en una semana antes del parón de selecciones"
Honrar nuestro himno con 73 años de historia es ponerlo en valor. Mientras otros se lamentan ahora de haber malvendido su club a capital extranjero y ya, por ejemplo, ni siquiera saben si tienen himno propio, otros nos preocupamos de verdad por cuidar lo nuestro como un tesoro.
Echar la culpa de sus males a todos los demás (empresarios, políticos, a Tebas, a la Federación, a la sociedad…) solo viene a corroborar que, lejos de aprender con humildad de los errores, siguen mirándose su ombligo, creyéndose el centro del universo. Tengan por seguro que si esa entidad privada desapareciera (Dios no lo quiera) la tierra seguiría girando, Valencia continuaría existiendo y, por supuesto, habría una parte de la sociedad valenciana que ni lo lamentaría.
No sigamos por ese camino pantanoso. No queremos que nuestras vivencias se centren en hablar del vecino, por mucho que algunos lo disfruten viéndolo todo desde la barrera. Nosotros a lo nuestro, a seguir creciendo como club, fortaleciendo nuestras raíces con actos culturales que contribuyan a continuar difundiendo valores como la resistencia, la fidelidad y la capacidad de levantarse después de las dificultades.
De momento, a sacar de la manera más honrosa posible los tres partidos en una semana antes del parón de selecciones: Barcelona, Athletic y Villarreal. Es la oportunidad para que Castro vaya introduciendo en el bloque del equipo a los nuevos fichajes que, sin lugar a dudas, van a reforzar un equipo competitivo, capaz de hacerle frente a cualquiera.
Los éxitos deportivos engrandecen a los clubes; la cultura los hace eternos. O no.




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