Protestar y jugar
- José MartÃ
- hace 4 horas
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¿Nos quejamos o nos dedicamos a poner soluciones para cerrar los partidos?

Tras el robo de Vallecas y ante el decisivo tramo final de Liga, a falta de diez jornadas, solo caben dos actitudes: victimizarse y montar la mundial por el escándalo arbitral, o pasar página cuanto antes, asumir errores y apretar los dientes para sacar adelante el partido del sábado contra el Oviedo.
O una tercera que englobarÃa las dos a la vez. Por un lado, seguir denunciando la evidente premeditación de dar por válido un gol ilegal cuando hay cámaras, repeticiones y personal para revisarlo. Y, por otro, ponerse las pilas y trabajar al cien por cien en el césped para evitar volver caer en los mismos errores.
Porque corremos el riesgo de la pasividad del consuelo. Relamerse las heridas resulta infructuoso. No se puede echar siempre la culpa a la mala suerte, al rival o al árbitro. Hay que analizar qué sucedió tras las dos expulsiones (Girona y Rayo) para evitar volver caer en lo mismo: no ser capaces de cerrar los partidos, hacerse pequeños en los últimos minutos, encerrarse atrás, renunciar al balón, volverse blandos o la indolencia manifiesta de los cambios que salen desde el banquillo y que permiten dejar escapar puntos en partidos que estaban ganados. Todo eso hay que revisarlo.
Si queremos tener opciones de salvación es necesario cambiar porque la situación de tener que defender el resultado con uñas y dientes en los últimos minutos se volverá a repetir en más de una ocasión de aquà al final de temporada.
"El sábado hay que demostrar que este equipo es capaz de ganar en el campo si se lo propone. Jugando al fútbol"
Parte de la afición granota recrimina al club cierta tibieza en las protestas. El Levante UD se queja con la boca pequeña. Se evitan declaraciones oficiales incendiarias. No se quieren romper puentes. Puede que sea lo más inteligente, aunque más lógico serÃa dirigirse a quien corresponda para que conste el agravio y evitar que vuelva a suceder. Pero sabemos que esto no sirve de nada en un club pequeño recién ascendido. Te toman por el pito del sereno.
El error del lunes por parte de un profesional en el VAR es tan grave como injustificable. Viene a confirmar la tutela descarada sobre la decisión de quién baja y quien se mantiene. No solo no se le castiga el error al árbitro, sino que se le protege y premia. Obvio. Y, además, el club agraviado teme ser represaliado por evidenciar las vergüenzas de una competición con serios indicios de estar teledirigida.
A quién grita y protesta se le escarmienta y persigue. La mafia de Tebas y la Federación funciona asÃ. Con distinta vara de medir según el escudo. Vean sino el Espanyol. Desde que puso el grito en el cielo hace algunos meses, la balanza de las decisiones arbitrales se inclina en su contra.
Por eso hay que centrarse en poner todos los medios a nuestro alcance para sumar tres puntos el sábado a los carbayones. Demostrando que este equipo es capaz de ganar en el campo si se lo propone. Jugando al fútbol. A pesar de todo. O no.
