Burro, burro
- José Martí
- 20 abr
- 2 Min. de lectura
En lugar de preocuparse por mejorar el arbitraje para evitar errores decisivos a estas alturas, la Liga y la RFEF están a otra cosa.

Ojo con esa boquita el jueves en el decisivo partido contra el Sevilla en el Ciutat. A ver qué dicen desde su asiento. Si consideran que el árbitro ha tomado alguna decisión manifiestamente injusta y deliberada contra el Levante, escojan bien el término que utilizan para expresarle en voz alta su disconformidad. Porque en el último partido, el censor de La Liga levantó acta al Comité de Competición de la RFEF y a la Comisión Antiviolencia denunciando en dos ocasiones que un grupo de aficionados locales “entonaron de forma coral y coordinada el cántico ¡Burro, Burro!”. Sic.
Todavía no terminamos de entender la liberalidad con la que el denunciante interpreta esa mención a un animal como una afrenta contra el árbitro, tan grave como para considerarlo digno de castigo en forma de sanción. ¿Por qué un insulto? ¿No ha visto Shrek y el personaje del simpático burrito?
El burro es un animal noble, símbolo de humildad, paciencia, resistencia... Su capacidad para soportar largas jornadas y condiciones extremas, así como su disposición a trabajar sin buscar reconocimiento, lo convierten en un ejemplo de modestia y sencillez. ¿Dónde están las asociaciones defensoras de los animales, el PACMA o los animalistas de turno para rasgarse las vestiduras ante tamaño ataque brutal al prestigio del pobre équido?
"El último Levante-Sevilla de abril de 2022 es calcado: misma jornada 33, jueves a las siete de la tarde, y a cuatro puntos de la salvación, en un partido que también era clave. Aquella vez salió mal pero ahora es diferente"
Ya puestos, la propia Liga debería elaborar un listado de animales prohibidos para saber a qué atenernos. A nosotros nos llaman "granotas" y nos sentimos alabados, no insultados. Si con 'Burro' hay sanción, más razón habría para con 'Vaca' (podría aludir a un posible sobrepeso del colegiado, crítica hiriente a su forma física), 'Perro' (por su vagancia), 'Pato' (por su forma de caminar), 'Jirafa' (cuello oblongo), 'Loro' (si dialoga en exceso), 'Lagarto' (si tuviera la piel cetrina), 'Cabra' (¿por los cuernos?), 'Conejo' (para Alberola, por los dientes hacia afuera), 'Camello' (si acude mucho a la banda a beber), 'Canario' (si pita mucho con el silbato)... yo que sé, vaya usted a saber qué pasaría por la mente calenturienta del sancionador.
Siempre será mejor, digo yo, nombrar un animal vertebrado que no aludir a una hipotética profesión deshonesta de su madre o desearle su pronta marcha de este mundo. ¿Acaso les molesta el hilar más fino en el vituperio después de los atracos sufridos?
Comportémonos pues este jueves, en un partido calcado al último Levante-Sevilla de abril de 2022: misma jornada 33, jueves a las siete de la tarde, y a cuatro puntos de la salvación, en un partido que también era clave. Aquella vez salió mal (2-3). Pero ahora es diferente. El Sevilla del mercenario y tribunero Luisgar es un equipo renqueante, al borde del precipicio, nada que ver con aquél otro del mejicano Tecatito (marcó dos goles) que se clasificó para Champions. Y más después de la exhibición coral frente al Getafe. O no.




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