Quemar las naves
- José Martí
- 7 may
- 2 min de lectura
La afición granota apela a la épica para afrontar con éxito los próximos tres partidos en nueve días. No queda otra.

No queda otra. Como Hernán Cortés en México en 1519. Hay que quemar las naves (en realidad, el conquistador no las quemó literalmente, sino que las perforó para inutilizarlas y, a la vez, aprovechar sus materiales). Se trata de no mirar atrás, de no hacer cálculos agobiantes. Solo centrarse en el próximo objetivo con determinación absoluta. Sin otra vía de escape, con solo una opción viable: la victoria.
Y para eso todo el levantinismo anda conjurado este viernes para vencer sin paliativos a Osasuna. Hay que quemar las naves también en la grada. Como vimos con envidia sana el lunes al Pizjuán. Acogotar al rival, incomodarlo con la presión ambiental, y llevar en volandas a los nuestros. Hasta el último aliento.
"No es momento de cuestionar, sino de pelear. Todos juntos. Sin margen de error, sin red. A cara o cruz"
En estas ocasiones es cuando se demuestra el valor de una afición que afronta un reto casi milagroso: ganar tres de los cuatro partidos que restan y, como mínimo, empatar el otro para alcanzar la salvación. Y este desafío casi imposible se concentra en apenas nueve días. El futuro granota en tres partidos: Osasuna, Celta y Mallorca. Y todo sin dos de sus mejores jugadores: Carlos Álvarez e Iván Romero. Más difícil todavía. Luchar contra todo y contra todos.
Pero por mucho que hagamos cábalas, no podemos permitirnos el lujo de mirar más allá del primer partido, el del viernes, para continuar vivos y sumar los tres puntos frente a Osasuna. No esperemos ningún regalo ni falta de intensidad en el rival, pese a contar con nuestros Rubén García, Aitor, y Alessio Lisci entre los suyos. Eso queda para otros como la Real Sociedad frente al Sevilla. Al contrario. Esperen un partido duro. Ya padecimos el pasado sábado la motivación extra de los “groguets” de Marcelino y lo en cuenta que tuvieron eso llamado “germanor” para acabar celebrando entrar en Champions con un estadio semivacío.
Eso es pasado. Llega la hora de la verdad. Toca volcarse a muerte con el equipo. No es momento de cuestionar, sino de pelear. Todos juntos. Sin margen de error, sin red. A cara o cruz. Como apunta Raimon en el vídeo promocional prepartido: “Nada de once contra once, aquí somos muchos más”.
Los granotas no vamos a rendirnos ni permitir que nadie nos aplaste ni nos condene antes de hora. Mientras todavía esté en nuestras manos, pelearemos hasta el final, como hizo la tropa de Cortés. Él fue quien dijo aquello de "más vale morir con honra que vivir deshonrado". Llega el momento decisivo de acometer la conquista de la salvación. Sin deserciones en las filas. Unidos para alcanzar ese reto casi milagroso. Más difícil lo tenía Hernan Cortés y lo consiguió. O no.




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