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El corazón granota es amarillo

  • José Martí
  • hace 8 horas
  • 3 Min. de lectura

¿Qué más les da a los locales el choque del sábado? ¿Por qué no reforzar los lazos que unen a ambas aficiones, asegurándonos de poder volver a vernos la próxima temporada en Primera?


El corazón de los granotas, además de azulgrana, es amarillo. Entérense en La Plana para el próximo sábado. También somos groguets, aunque solo sea indirectamente. Aficiones hermanas, germanor y todo lo que ustedes quieran.


Muchas veces hemos ido a Vila-real a ver a nuestro Levante. Contra el primer equipo y, últimamente, frente al filial. También como locales. Como ellos en el Ciutat.  Juntos nos hemos prestado los estadios, hemos trabado amistad y unido lazos con sus peñistas, hemos sufrido por igual las ínfulas imperialistas de nuestros vecinos, ambos hemos pisado el barro muchas veces, hemos compartido jugadores emblemáticos (Latorre, Javi Venta, Iborra, Ballesteros, Xisco Nadal, el prejubilado Morales, Farinós… e incluso el ahora míster Marcelino)… lo que viene siendo la germanor de toda la vida, "unidos para siempre" como cantaban Los Manolos.

 

Muchas veces hemos salido vapuleados del Madrigal, hoy el brillante Estadio de La Cerámica. Las trece visitas en Primera se saldan con nueve derrotas, dos empates y solo dos triunfos. Todavía nos duele aquél 5-0 del primer día del año 2022 que supuso la ruptura completa con una plantilla repleta de malcriados acomodados. Todo ha cambiado desde entonces. Aunque puestos a recordar resultados, ¿por qué no volver a repetir aquella memorable última victoria del equipo azulgrana en Primera, en la 2011-12, cuando el equipo de JIM se puso líder con un 0-3, Juanlu y doblete de Koné?


Pensarán que esta una declaración de amor interesada en vísperas de nuestra visita crucial a tierras azulejeras. Nooooo, que va. ¿Cómo pueden ser tan malpensados? Es verdad, nos gusta el sol (amarillo), la buena fruta como los limones y los plátanos, los camiones y los submarinos amarillos, la camiseta retro que exhibieron en San Mamés… ¿y qué?


"No podemos permitirnos el lujo de tener a un virtuoso de este deporte sentado setenta minutos en el banquillo, por mucho que Luis Castro pretenda utilizarlo solo como revulsivo en el tramo final"

También es cierto que los locales, ya clasificados para la Champions, apenas se juegan nada el sábado, y tienen jugadores -permítanme la sugerencia- que deberían reservarse para evitar una posible lesión de cara al Mundial. Debería ser momento de probaturas para los que han tenido menos minutos. Y nadie podrá lanzar acusaciones de adulterar la competición por ello. Lo lleva haciendo el Atlético de Madrid desde hace un mes y todos miran hacia otro lado como si nada.


Al Levante le va la vida en el choque. Seguimos a dos puntos de la salvación, con cinco jornadas por jugar y con buenas perspectivas para el futuro teniendo en cuenta de dónde venimos. Un resultado positivo supondría un salto muy importante en nuestras, cada vez más firmes, aspiraciones de salvación.


Hay que salir al césped con la intensidad del lunes en Cornellá, arropados por el calor de cientos de granotas en la grada. Peleando cada balón… y con Carlos Álvarez de titular. No tenemos tanto fútbol como para permitirnos el lujo de tener a un virtuoso de este deporte sentado setenta minutos en el banquillo, por mucho que Luis Castro pretenda utilizarlo solo como revulsivo en el tramo final. Frente al Espanyol se volvió a demostrar que con el sevillano en el campo no solo jugamos a otra cosa, sino que generamos y creamos oportunidades. Le faltaron minutos para decantar definitivamente el choque. O no.

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