No acudir al Ciutat
- José Martí
- 2 abr
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Restan nueve jornadas no aptas para cardiacos... granotas.

Un amigo insiste en hacernos una revisión clínica de la próstata, tema siempre delicado y de exploración obligatoria a partir de cierta edad. Pero consideramos más urgente en estos momentos, dada nuestra juventud y la ausencia de cualquier sintomatología atípica testicular, testar clínicamente el órgano cuya resistencia va a ser puesta a prueba en los próximos dos meses, sometido a un fuerte estrés.
Con la que se nos viene encima -nueve jornadas de infarto- el chequeo cardiovascular debería ser casi indispensable en los granotas que han superado el medio siglo de vida y aspiran a llegar a ver el Mundial de junio.
Una revisión del corazón (electro, ritmo, presión arterial, nivel de LDL, etc…) nos diagnosticaría nuestro estado real y nos diría si hay riesgo, si estamos preparados (o no) para aguantar el tiempo de descuento de los partidos frente al Getafe, el Sevilla o el Mallorca en el Ciutat, por ejemplo, con resultado ajustado y el árbitro buscándonos las cosquillas para decantar el choque. O el de la Real Sociedad en Anoeta de este sábado, partido clave para no quedar descolgados en la tabla y seguir en la pelea.
"Nosotros queremos sufrir in situ la salvación segura. Por mucho que padezcamos. Y más ahora que vuelve el otro Carlos, Álvarez"
Nos contaba una amiga que su tio Paco, granota acérrimo, siempre acudía al Nou Estadi desde el Cabanyal, en los años setenta y ochenta, siguiendo la misma liturgia en día de partido. Se subían en el trenet, bajaban en la parada de San Lorenzo, primera estación de la línea de Rafelbunyol, y caminaban despacito entre la huerta hasta llegar al campo donde se sentaban sobre la grada de cemento con una almohadilla de por medio. Tras el pitido inicial, se sacaba del bolsillo interior de su chaqueta una pastillita de cafinitrina y se la colocaba bajo la lengua. Por lo que pudiera pasar. Falleció mucho después, casi rozando el centenario, precisamente de un infarto… pero en su casa. Por si la idea de la pastillita preventiva ayuda a alguien.
Aunque pensándolo bien, mejor vivir en la ignorancia sobre el estado de nuestro corazón porque al menor síntoma, lo primero que nos recetará el cardiólogo, para evitar factores de riesgo e inoportunas anginas de pecho, será prohibirnos ir al Ciutat. Y por ahí no pasamos. Nosotros queremos sufrir in situ la salvación segura. Por mucho que padezcamos. Y más ahora que vuelve el otro Carlos, Álvarez. Aunque muramos en el intento. Bueno. O mejor no.




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