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La locura de un grupo indestructible

  • José Martí
  • 15 may
  • 2 min de lectura

Lo más difícil está hecho con la victoria heróica ante el Celta. Ahora toca rematar la faena frente al Mallorca.


Este equipo se ha vuelto indestructible. Siempre se levanta. Cuando peor parece estar, más fuerza encuentra para aguantar, buscando el más difícil todavía, el imposible, el romper la barrera de la lógica. Contra todo y contra todos.


Cuando los otros le daban por muerto, a siete puntos de la salvación más cara de la historia de la Liga, ahí siguen ellos en plena pelea con otros seis equipos, comandados por un portugués que siempre ha creído al “cento per cento” en alcanzar la permanencia, en hacer algo grande y pasar a la historia del levantinismo.


Si el martes por la noche corríamos el riesgo evidente de caer en la euforia, ahora ya no. Volvemos a estar con los pies en el suelo. La mayoría de los rivales en la lucha han ganado esta jornada gracias a equipos apáticos, de los que no se juegan nada, que no han tenido la decencia de plantarles cara, empequeñeciendo la Liga y adulterando la competición de manera evidente. Como ese Marcelino que, después de meternos cinco apretando hasta el último minuto, baja la guardia el resto de jornadas y entrega la cuchara no sabemos muy bien porqué. Lamentable.


"Hay equipos apáticos que están empequeñeciendo la Liga y adulterando la competición de manera evidente"

Pero nosotros a lo nuestro. Después de la machada de Vigo, hay que dar el último paso y sumar los seis puntos que quedan en juego para evitar el gol average y cálculos enrevesados.


En Abanca-Balaídos se enmendaron los errores de las últimas salidas. Se tuvo esa pizca de fortuna que faltó otras veces y que tan necesaria es en el fútbol para lograr los objetivos. Pero toca rematar la faena frente al Mallorca. Ganar como sea. Sin pensar en La Cartuja. Olvidándonos de las matemáticas. Sin confianzas ni despistes al inicio del partido que luego obligan a apelar a la heroica para remontar. Con pico y pala, con el aliento ensordecedor de todo el Ciutat, saliendo a por todas desde el primer minuto.


La inevitable euforia de la grada (lo ve más cerca que nunca) no se ha transmitido a un vestuario que continúa con los pies en el suelo. “Lo importante es estar fuera del descenso en la jornada 38”, dijo Brugué. “No hemos hecho nada todavía”, declaró con sencillez el presidente Pablo Sánchez. Y así es. El tiempo les ha dado la razón porque continuamos penúltimos, aunque, eso sí, ahora dependemos de nosotros mismos. Con esa humildad hay que afrontar el trascendental partido frente a los insulares. Unidos y decididos a por la victoria.


A muerte con los nuestros el domingo para lograr, contra todo pronóstico, la salvación. O no.

 

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