Culminar el milagro en Sevilla
- José Martí
- hace 31 minutos
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Solo queda poner la guinda al pastel de la remontada heróica del grupo dirigido con maestría por Luis Castro.

Sevilla tiene un color especial, cantaban Los Del Rio. En concreto, el sábado noche ese color será el azulgrana para consumar el milagro heróico del grupo de Luis Castro, al nivel de las grandes gestas.
Este Levante tenía todos los ingredientes para acabar en el pozo: máximo candidato al descenso, situación económica delicada, calendario exigente en el primer tramo, destitución del entrenador del ascenso en diciembre, lesiones de jugadores importantes, puntos perdidos en el descuento, decisiones polémicas en contra, con la permanencia más cara de la última década… lo tenía todo en contra, luchando siempre contracorriente, pero ha apelado al orgull granota como palanca para levantar todo lo demás. Ni el equipo si la afición se ha rendido en ningún momento a pesar de todos los pesares y va a protagonizar la historia más emocionante de La Liga, la de la salvación.
El mérito es de quien apostó para traer como sustituto de Julián Calero a un absoluto desconocido en España como Luis Castro. José Gila y Héctor Rodas deben colgarse esa medalla. Apostaron fuerte y acertaron con un entrenador que ha llevado a cabo un trabajo táctico extraordinario; ha sabido unir a un vestuario 26 jornadas en zona de descenso, que llegó a estar a siete puntos de la permanencia; ha construido un bloque ultracompetitivo, revalorizado a chavales de la cantera; y ha provocado el milagro con una segunda vuelta con números de Champions (en Navidad el Levante solo tenía diez puntos en su casillero). Castro nos ha ganado a todos.
"La última jornada va a ser una fiesta granota en La Cartuja, con más de 2.000 granotas celebrándolo a lo grande"
Por si fuera poco, otro gran logro ha sido conseguir movilizar y unir a todo el levantinismo, convertir el Ciutat en una caldera y elevar el grado de identificación grada-plantilla hasta niveles como nunca hemos visto a lo largo de las últimas décadas.
Esta plantilla ha podido con la presión de las últimas finales, superando todos los obstáculos. Nadie que no fuera granota pensaba que nos salvaríamos, convencidos de que moriríamos en la orilla. Han sido indestructibles, manejándose en las últimas jornadas en el filo de la navaja, con los resultados de los rivales en contra, llegando vivos hasta el final, superando todos los obstáculos.
Por eso estamos convencidos que la última jornada va a ser una fiesta granota en La Cartuja, dándole un color especial a Sevilla. Allí más de 2.000 granotas lo celebraremos a lo grande. A nadie se nos pasa por la cabeza otra posibilidad. Y poder gritar bien alto que hemos venido para quedarnos. Le pese a quien le pese. O no.




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