top of page

El anti aura

  • José Martí
  • hace 11 minutos
  • 2 Min. de lectura

No ha podido empezar con mejor pie Luis Castro en el banquillo granota: dando una lección de cómo manejar un equipo.



Tener aura es un término antiguo renovado por el lenguaje juvenil para definir a alguien con personalidad arrolladora y carisma. No es el caso del nuevo entrenador del Levante, el anti-aura. Luis Castro es bajito, con aspecto de persona corriente, con cierto aire de acondroplásico. No hace falta ser muy ingenioso para sacarle cierto parecido a Cañita Brava o a Peter Dinklage, el actor de Juego de Tronos.


Este portugués no se hace el interesante ni practica aspavientos llamativos desde el banquillo. No es como el hiperbólico Calero o ese otro Rubén Albés, al que el flou se le cae a puñados de los bolsillos. Ni va de inventor del fútbol moderno como Eder Sarabia. Por si fuera poco, cuando va a recoger un balón cerca de la banda acaba con sus huesos en el suelo, en una escena cómica.


El tipo debuta en España con el colista, golea con la gorra en el Sánchez Pizjuán y, en lugar de sacar pecho chuleándose, aparece en la rueda de prensa humilde, con cara de susto, como pidiendo perdón, en tono bajo, hablando de trabajo y de aspectos a mejorar.


Pero engaña. Cuidado con él, aunque diga que es del pueblo. Es un míster que tiende a abarcarlo todo, a no bajar la guardia, a fingir que las cosas no tienen que ver con él. Castro parece estar de paso, que viva como si nada, pero en realidad vive como si todo. Un “total controller” que pretende tenerlo todo previsto y apenas dejar margen a la improvisación o a la fortuna.

Castro de momento ya ha conseguido entrar en la historia granota por la puerta grande haciendo bueno el dicho de “a entrenador nuevo victoria segura”

Los granotas nos identificamos con él. Estamos encantados, aunque todavía no terminamos de asimilarlo en espera de su debut casero y poder comprobarlo con nuestros propios ojos. Mientras, tratamos de alargar casi desesperadamente el momento top del pasado domingo en Sevilla, con miedo a que resulte fugaz o que el futuro sea descorazonador. Por eso hemos visto repetidos los goles de Losada, Espí y Carlos más veinte veces; el penalti de Ryan treinta… hasta hemos pedido perdón al sevillismo junto con Carlos Álvarez. Es normal desear prolongarlo. “El placer nace frágil y breve”, escribe Juan Tallón.


De momento Castro ha conseguido entrar en la historia granota por la puerta grande haciendo bueno el dicho de “a entrenador nuevo victoria segura”. Sigue los pasos de Paco López, quien también debutó con victoria fuera de casa en primera división, aunque fuera por los pelos (0-1 en Getafe).


Nos da igual que Luis no tenga flou, ni aura. Tonterías. Lo importante es que no estamos muertos y hemos vuelto a recuperar nuestra identidad. Ahora solo falta lograr una victoria frente al Espanyol después de más de medio año sin ganar en el Ciutat. Granotas: con Castro hemos vuelto. O no.

Entradas relacionadas

Ver todo

Comentarios


bottom of page