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Desestabilizar

  • José Martí
  • hace 4 días
  • 2 Min. de lectura

Regresan los rumores de ofertas sobre fichajes de jugadores granotas coincidiendo con la recuperación del equipo.


Será casualidad. Pero cada vez que el Levante asoma la cabeza empiezan a publicarse rumores de ofertas mareantes sobre sus futbolistas más destacados. Piénselo un segundo.


En el mes de octubre, coincidiendo con las tres primeras victorias foráneas del equipo, se aireaba en ¡la portada! de Mundo Deportivo un presunto interés del Barça por Etta Eyong. El Levante empezó a perder partidos y todo se acalló. Tras una nueva victoria en Sevilla la semana pasada, de pronto han regresado los rumores de ofertas mareantes por el camerunés (“propuesta del CSKA de Moscú de 25 millones”), por Arriaga (“La oferta millonaria que prepara el Genoa por Kervin Arriaga”) o por Pablo Martínez tras encadenar dos partidos decentes siendo capitán y jugando en su posición natural del centro del campo (“Rayo, Osasuna y Espanyol se interesan por Pablo Martínez como agente libre”).


No es nada nuevo. Llámennos conspiranoicos si quieren, pero no creemos en las casualidades.  Nunca falla, con una precisión casi matemática: en cuanto la dictadura monopolística (vía, sobre todo, agencias de representación) atisba peligro en su supremacía, se activa casi de manera inconsciente una maquinaria silenciosa, apenas perceptible, para intentar desestabilizar al otro equipo de la ciudad y defender sus propios intereses. Lo peor es que ni siquiera es premeditado, les surge de manera innata. Es, por ejemplo, detectar la proximidad en la clasificación liguera e inconscientemente fijarse en la plantilla granota para ver qué se puede lanzar para enturbiar el ambiente.


"No creemos en las casualidades. Nunca falla. Y los futbolistas son jóvenes con facilidad para descentrarse con estos dimes y diretes sobre su futuro".

Claro, a los futbolistas les afecta. Ni son sordos ni de piedra. Son jóvenes con facilidad para, en mayor o menor medida, descentrarse con estos dimes y diretes sobre su futuro.


Lo único bueno de este runrún es que el sábado visitamos el Bernabéu sin hacer ruido ni ser percibidos como un peligro para una plantilla blanca cuestionada tras el ridículo albaceteño. Lo malo: la sobremotivación de los jugadores locales por el debut liguero de Arbeloa y sus ganas por demostrarle a Florentino que no se equivocaban haciéndole la cama a Xavi Alonso. Nos ven como víctima propicia para pagar el pato. Aunque vaya usted a saber. Igual va y resulta que el lunes media Europa tiene interés en ficharnos a siete jugadores. O no.  


P.D: Por cierto, no es por nada, pero nuestro querido José Luis también finaliza su vinculación con la entidad granota esta temporada, es agente libre y está en disposición de poder firmar con cualquier otra entidad. Por si se les había pasado. Apúntenlo, a quien corresponda: el gran Morales. Es la pieza clave, la piedra angular sobre la que gira todo el proyecto granota. (Ya sabemos que no debería seguir jugando a su edad, pero anda, hágannos ese favor. Muevan ficha antes de que a algún iluminado en el club se le ocurra -o se vea obligado- plantearle una posible prolongación de su contrato).

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