No más finales, por favor
- José Martí
- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
Frente al Alavés, en el Ciutat, son tres puntos para seguir con vida. Pero ¿una final?

Los granotas llevamos no se cuántas “finales” en las últimas jornadas. Cada vez que hay un partido decisivo por la permanencia, caemos derrotados. Por eso no queremos calificar el partido del viernes frente al Alavés como “una final”. Nos da miedo el término. Lagarto, lagarto.
Los jugadores -esta plantilla en concreto- parece que se agarrotan ante ese ultimátum amenazador a vida o muerte. “Es una final” se jalean en el vestuario para automotivarse. Y salen nerviosos y atenazados al campo. En lugar de avasallar de inicio ante al rival de turno dada la imperiosa necesidad de sumar de tres en tres, se muestran dubitativos y temerosos ante la posibilidad de encajar un gol, sin confianza.
Lo vimos contra los vecinos: allí y aquí. Y eran una final. Los dos derbis. Jugaron sin personalidad ni ideas. Sin comparecer. Igual es la falta de experiencia en la categoría, la juventud, el escenario, la escasa personalidad… vaya usted a saber, pero es evidente que les supera la presión.
Por eso, para que no les tiemblen las piernas, hay que cambiar el planteamiento. Nada de finales. A muerte en cada partido, al 120 por cien si quieren, pero no empleamos esa palabra tabú. Ni siquiera “fináis”, en portugués. A ver si así funciona. Porque frente al Alavés se nos acaban las vidas, con un Luis Castro que no encuentra la tecla y sigue haciendo probaturas y dando bandazos, con onces radicalmente distintos en cada jornada.
"Una victoria volvería a ilusionarnos e insuflar un chute de adrenalina a un equipo que algunos se equivocan dándolo ya por muerto"
Ningún club desciende en febrero. Por eso nos negamos a tirar la toalla a falta de 39 puntos (trece partidos). No nos vemos ya bajados. Ni mucho menos. Aunque los ánimos estén por los suelos.
Pero ahora llega el mes de marzo, la hora de la verdad contra rivales directos donde ya no queda margen de error. Una victoria volvería a ilusionarnos e insuflar un chute de adrenalina a un equipo que algunos ya dan por muerto, olvidando que somos el Levante. De peores hemos salido. No nos rendimos tan fácilmente.
En realidad, el choque del viernes es una “fi…sura” si pierde, o una “fi…esta” si se gana. Una llama para mantener viva la ilusión.
Empieza nuestra Liga en Orriols. Pero no le llamemos “final” por favor, que a los chicos les sobrepasa el concepto y a nosotros también nos empieza a hartar. Quitémosle hierro. Aunque, efectivamente, pueda ser el final.
El viernes contra los babazorros solo nos jugamos la vida. O no.




Comentarios