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  • José Martí

Chóped revenido, mortadela y bistec

El embutido ha llegado al mundo granota de la mano de Miñambres. Ante tanta injusticia hace falta menos victimismo y más confianza en sus posibilidades.


En el entorno granota se ha instalado la sensación de la existencia de una especie de mano negra que no quiere que el club ascienda. Ocurrió el curso pasado con el escándalo del minuto 129 y viene sucediendo esta temporada con decisiones arbitrales trascendentales y evidentes que han impedido que el equipo haya sumado diez puntos más esta temporada. Impresión de “tangazo” con una serie de sospechosos habituales que se repiten (Arcediano Monescillo, Gálvez Rascón o Milla Alvendiz) y que, lejos de reconocer sus errores flagrantes, se muestran chulescos y no ofrecen una mínima explicación justificativa.


El partido de Leganés (a ver qué ocurre el viernes) y las manos no pitadas en área perica son ejemplos objetivos de la injusticia perpetrada contra rivales directos. De acuerdo. Pero, qué quieren que les diga, a nosotros no nos convence.


Los errores arbitrales se han convertido en una coartada estupenda para tapar la falta de ambición de un entrenador que solo busca el empate. Y así, yendo a lo justo, es fácil terminar cayendo al menor contratiempo externo. Como el año pasado. Como está ocurriendo en este. Es como el alumno que estudia para obtener un cinco raspadito en el examen. Su riesgo de suspender es mucho mayor que si lo hiciera para sobresaliente. En Cornellá, tras el empate, se debió ir a por el partido sin miedo, a tumba abierta, ante un rival acogotado por los pitos y la bronca de su propia afición. Lejos de eso se contemporizó una vez más dando por bueno el resultado y esperando un golpe de suerte que, como suele ocurrir, cayó del otro lado… con ayuda del árbitro.

Es necesario menos victimismo, trabajar más y salir a ganar los partidos con solvencia, desde el primer minuto.

 

Entendemos la sensación de impotencia dentro del vestuario. Nadie les va a regalar nada.  Calleja ha permitido que este equipo -una gran plantilla pese a que el propio secretario técnico la menosprecie calificándolos de “mortadelas” en vez de “bistecs”- haya perdido puntos por errores propios, falta de concentración y cierta complacencia con el conformismo. El problema, insistimos, es que no se lo terminan de creer. Les falta confianza en sus posibilidades. Y eso es labor del entrenador conseguirlo… y del secretario técnico.


Hasta que el propio Miñambres no se percate de que el entrenador que hay en el banquillo no llega ni a mortadela, más bien es un chóped revenido, el ascenso -a medida que pasen las jornadas- se irá alejando cada vez más por mucho que hagamos la goma clasificatoria, como en el ciclismo. Aunque para gustos… igual a Felipe los bocatas de chóped revenido también le parece que “están cojonudos”. Eso sí, tengan por seguro que seguiremos echando la culpa de nuestros males a los árbitros y al VAR, embutido cutre de mala calidad. Y con razón. Aunque en Tenerife todavía lamentan unas posibles manos de Capa en área granota la jornada anterior…


Es necesario menos victimismo, trabajar más y salir a ganar los partidos con solvencia, desde el primer minuto. Cambiar de actitud, dejar de llorar y buscar matar. Entonces, si te “roban” no pasa nada porque vas ganando 2-0. Solo así, sin esperar nada de nadie, podremos aspirar al acenso. Si nos dejan. O no.

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