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  • José Martí

Carrera de dromedarios

La Liga de Segunda nos recuerda a la atracción de la Feria. En el sprint final de las últimas diez jornadas solo quedan cinco camellos para disputarse los dos primeros puestos.

Siempre nos han fascinado la “Carrera de dromedarios” de la Feria. No por la atracción en sí misma, ya saben, dieciocho figuras de beduinos coloridos montados sobre camellos que avanzan sobre un rail a medida que los competidores aciertan las bolas en sus agujeros, sino por la locuacidad del feriante narrando la carrera. Me recuerda un poco a una temporada de la competición liguera.

La atracción se inicia con el sonido del séptimo de caballería. “Al toque de cornetas salen como locos con sus camellos los dieciocho majaretas. A ver quién lo va a lograr”, proclama el comentarista que ya no calla hasta el final. “Que te cojo que te pillo. Avanti tuti, a tuti jorobi, ¿quién ganará?”, atrona el tipo micrófono en mano.


Anima con aquello de "se adelanta el 8, se queda atrás el 3”. Quien mejor comienza suele quedarse a mitad carrera. Esta Liga de Segunda recuerda un poco a eso. Cinco camellos destacados, muy igualados, con uno de amarillo que parece que toma velocidad de crucero y luego se para en seco mientras otros le alcanzan a trompicones. Quienes empiezan fuerte se van quedando por el camino. “La carrera es dura, tira de herradura”, es una de las mejores rimas del versador. “Tatarataratero”, canta a mitad. “Ataca ataca tiki taca”. Y el Eibar se pone primero ligeramente destacado. “Afloja la faja que queda bastante baja”, dice poniendo acento del desierto. Quizás se refiera al Burgos o al Efesé.


A estas alturas de la carrera de Segunda entramos en el momento clave del calendario, a diez jornadas del final, cuando había que llegar no necesariamente liderando la tabla clasificatoria pero sí en plena forma, con la muñeca suelta para acertar con las bolas. Con el equipo enchufado, las ideas claras y la ambición de quien va hacia arriba con convicción y hambre, dándolo todo.


El Levante llega al decisivo último tramo desorientado y deprimido. Aún así, no queda otra que apretar los dientes y sacar esto adelante entre todos, equipo y afición.

Pero el Levante ha llegado al comienzo del sprint, con la pancarta de meta a la vista, justo al revés, como no queríamos, desorientado y deprimido, con una plantilla en cuadro, llena de dudas y sin pegada. Y la carrera de dromedarios no se detiene... “El 14, 18, el 8, 16, el 7 aguanta… recta final, Juanito marranete, patadas y mordiscos en el culete… una bola empieza a fallar… ¿quién será el último en ganar?”, continúa narrando.

Con solo dos puntos de los últimos nueve en juego y sin marcar un gol es muy difícil avanzar y más con un entrenador al que se le empiezan a agotar las ideas. El único consuelo es que de los otros cuatro camellos (y camellas) rivales directos, solo el Eibar no pincha y cumple con autoridad. Los otros seguimos intentando meter bolas para avanzar posiciones con escasa puntería. “Corre Emilio que te pillo, recta final, recta final…”.


No queda otra que apretar los dientes y sacar esto adelante entre todos. La afición desde la grada y los jugadores en el césped, con trabajo y esfuerzo, para avanzar posiciones y llegar entre los dos primeros. Para eso hay que salir de la depresión y afrontar con valentía, orgullo y esfuerzo los últimos diez partidos. “Ring, ring, ring”, queremos escuchar cantar al final: “El Levante campeón, de la competición”. Aunque a este paso, quizás no pase. O sí. O no.



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