¿Qué granota eres?
- José Martí
- hace 6 horas
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Las dificultades ponen a prueba la fe de los fieles seguidores.

En el hincha granota caben distintas actitudes en la actual coyuntura. La más generalizada es la del “Contra todo y contra todos”, esgrimida por Luis Castro tras la expulsión de Olasagasti y el empate in extremis del Girona avalado por el VAR en la última jornada.
Podrían denominarse “los fatalistas” que alimentan una especie de manía persecutoria contra el débil club granota por parte federativa y del estamento arbitral. O “los conspiranóicos” si lo prefieren.
Se entretienen en buscar agravios evidentes, comparando situaciones similares entre partidos: los aplausos de Arriaga no son nada al lado de los continuos aspavientos de Vinicius; o el fuera de juego posicional obstaculizando la visión del portero, con Oblak (gol anulado) o Ryan (validado); o la entrada sin consecuencias ni golpe directo de Olasagasti y la de Guido con lesión a Pablo Martínez… “Mismas situaciones, decisiones distintas según el escudo”, afirman. Olvidan la segunda amarilla rigurosa al Alavés, el penalti a Álvarez frente a la Real o al Girona con nueve en Montilivi.
En muchas situaciones es inevitable no ver una mano negra detrás, confirmada por algún exárbitro retirado (muy recomendable la lectura del libro de Estrada Fernández), en beneficio de los grandes.
Hay intereses económicos de por medio en los derechos televisivos, con equipos con una masa social importante como Ath. Bilbao, Sevilla o Valencia que deben hacerlo muy mal para bajar. Basta ver los escandalosos arbitrajes a favor de los bilbainos. O el "penaltito" a Hugo Duro en el descuento. Pero, al margen de estas “querencias”, en la mayoría de las ocasiones, el error -queremos pensar- cabe atribuirlo más a la mala calidad del arbitraje que a una voluntad explícita.
"Confiamos que el Rayo ande más pendiente de su vuelta en octavos de la Conference que de un rutinario partido de Liga un lunes"
Otro género: “los agoreros”, los que todo lo ven de color negro. Son los que sacan a pasear el yunque de la adversidad a la menor ocasión, ya sean lesiones (Pablo Martínez, Carlos Álvarez, Brugui, Elguezábal…), infortunios de todo tipo, o la suerte que nunca nos sonríe. “Será remar para morir en la orilla. Estamos ya descendidos”.
No nos olvidemos de “los conformistas”. Apenas les importa ni afecta el tema. Como si pasaran por allí. Por supuesto que se alegran si el equipo gana, pero tampoco dejan de cenar o les cuesta conciliar el sueño si pierde. Incluso llegan a decir, oh insensatos, que en Segunda disfrutan más que en Primera.
También hay que contar con “los decepcionados”, un grupo que, no por minoritario debe menospreciarse. Estos han tirado la toalla solo porque, por primera vez en la historia, se han perdido los dos partidos de Liga contra el vecino. “Me da igual todo. El disgusto ya me lo llevé”, confiesan hundidos, al borde de la lágrima anti-xota.
Por último, están “los ilusos” que, a poco que apenas nos motiven, enseguida nos venimos arriba y, de pronto, nos convertimos en los más optimistas del mundo, pese a que estamos penúltimos a 5 puntos de la salvación. Nos venimos arriba con argumentos como, “todavía quedan 11 jornadas contra rivales asequibles”, “con los números de Castro no estaríamos en zona de descenso”, etc…
En realidad, todos los granotas tenemos un poco de todo. Pero los ilusos somos los que el lunes viajaremos a Vallecas convencidos de una victoria. Confiamos que el rival ande más pendiente de su vuelta en octavos de la Conference a los tres días contra unos turcos que creen en la remontada que de un rutinario partido de Liga un lunes por la noche. O no.




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