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  • José Martí

En memoria de Ramón Ferrer y su familia

Rezamos por esta joven familia con la esperanza de poder contar con otro apoyo más desde el Cielo granota para empujar al equipo.


Todavía estamos conmocionados con el trágico fallecimiento de, entre otros, una joven familia granota de cuatro miembros en el incendio de Campanar.


El pasado sábado se celebró en el Ciutat un emotivo y discreto homenaje en memoria de Ramón Ferrer Serra y su familia con la colocación de un ramo de flores en sus asientos de Gol Alboraya. Aunque no tuvimos la fortuna de conocerlos personalmente, rezamos por ellos, por su eterno descanso, con la esperanza (y la seguridad) de poder contar con otro apoyo más desde el Cielo granota para empujar al equipo. Descansen en paz.


Esta semana también hemos conocido con más detalle el resultado económico de la nefasta gestión del club en los últimos años. No por sabido dejan de sorprender los datos económicos que se presentarán en la Junta de accionistas del próximo 26 de marzo. Registran pérdidas progresivas de 52,7 millones de euros del patrimonio neto del Levante en tan solo cuatro ejercicios. Una losa difícil de levantar en las actuales circunstancias.


Algunos todavía nos preguntamos cómo hemos llegado hasta aquí. Cómo es posible que se permitiera esta deriva sin que nadie desde dentro lo impidiera ni avisara de las posibles consecuencias para el futuro granota.


Se han generado más de cien millones de euros de deuda en pocos años y nadie pide explicaciones al principal responsable de tanta negligencia, como si Quico Catalán fuera uno más que pasaba por ahí o estas cifras sean simplemente producto de la mala suerte o de algo inevitable. No. Estamos ante un evidente caso de administración desleal del que podrían derivarse responsabilidades societarias.


En los últimos años, algunos vinimos advirtiendo desde esta columna del peligro de tanto personalismo en la toma de decisiones y de un entorno acrítico, rodeado de amigos que solo aplaudían las decisiones del embaucador jefe y no fiscalizaban nada. Al final el Levante ha quedado completamente arrasado, como un solar, con la imposibilidad de generar ingresos que puedan atender los gastos financieros adquiridos, los costes fijos, y atado a multitud de frentes que cubrir.


Siguiendo el símil empleado desde el club, el Levante UD sigue enfermo, ingresado en el hospital, con grave riesgo de recaída en caso de no alcanzar el ascenso.

El Levante está en la UCI, siguiendo el símil empleado desde el club. Si ha logrado pasar temporalmente a planta es por la nueva refinanciación a dos años, por el oxígeno recibido con el préstamo de 23 millones de euros de José Danvila, y por los exiguos ingresos en venta de jugadores del pasado verano. Pero el paciente sigue enfermo, ingresado en el hospital, con grave riesgo de recaída en caso de no alcanzar el ascenso.


La única solución pasa hoy por hoy por subir a Primera. Se ha convertido en una obligación. Todos lo saben. Miñambres el primero. De ahí la necesidad de cesar a Calleja, apretar y tratar de meter una marcha más. Pero queremos saber qué pasará en caso de no cumplir con los objetivos al final de temporada.


La Junta de accionistas será la oportunidad para explicar el tratamiento de choque, el plan previsto para intentar devolver la salud al club, más allá de poner cataplasmas para frenar la hemorragia y mantener con vida al paciente. Está en juego el futuro del Levante. O no.

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