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  • J.M.Vázquez

Racing, un rival del que desconfiar

El Levante vuelve una década después a El Sardinero, uno de los estadios con más tradición del fútbol español. El Racing, que sigue batallando por la permanencia a falta de diez jornadas, necesita prolongar su buena dinámica para no volver a caer en zona de descenso.

 

El Sardinero, dinero y Racing

 

Entre las casas, playas y casinos del enriquecido barrio de El Sardinero de Santander, uno de los más lujosos del norte de la Península, está escondido desde 1913 una parte fundamental de la identidad social de la ciudad y de toda Cantabria: el Real Racing Club, que desde su fundación ha jugado allí sus partidos como local. En 1988 se decidió construir un nuevo recinto, edificado en el mismo lugar y denominado “Campos de sport El Sardinero”. Este estadio, propiedad del ayuntamiento, ha acogido los mejores y peores momentos de la historia racinguista. El descenso a Segunda B, la gloria de Primera y las eliminatorias europeas contra Manchester City y Schalke 04 y la posterior vuelta a la categoría de bronce han dejado marca en un estadio que a día de hoy sigue siendo bastión y seña identificativa del Racing y el fútbol cántabro.

 

Solo una victoria granota

 

Por decimotercera vez en la historia, el Levante visitará Santander, escenario habitual de derrotas granotas. En las doce visitas anteriores, tan solo una vez se ha hecho con la victoria. Esta fue en la temporada 2006/07, en un frenético partido que acabó 2-3 y sirvió para afianzar la permanencia en Primera División, movida por el gol de Felix Ettien y el doblete de Mustapha Riga. Sin embargo, el duelo de la ida de la presente temporada debería ser más que suficiente para advertir de los peligros de este Racing, que logró vencer 0-1, amargando el día de la Comunitat Valenciana, pese a acabar con diez jugadores. La derrota, que dejó a los blaugranas a dos puntos del descenso, supuso el cese de Medhi Nafti.

 

Trayectoria de ascenso

 

Con 38 puntos y diez jornadas por disputar, el Racing tiene la sartén por el mango para lograr la permanencia, ya que aventajan cinco puntos a la Ponferradina. Y es que todos los clubes de la zona baja han cambiado de entrenador desde el inicio de la temporada, pero a ninguno le ha sentado tan bien como al Racing. Hasta la llegada del nuevo técnico, Josá Alberto López, solo habían logrado dieciocho puntos en veinte jornadas, y se hallaban en descenso. No obstante, con él el equipo ha superado ya sus marcas anteriores, acumulando veinte puntos más solo once jornadas después. El Racing, que encaja tan pocos goles como anota, necesita seguir aumentando la racha de cuatro partidos seguidos sin perder para poner tierra de por medio con el descenso.


 

Bicho malo nunca muere

 

Poco después de haber viajado por Europa, la situación económica y deportiva se le complicó al Racing, que empezó la pasada década con dos descensos seguidos que le llevaron hasta Segunda B. En el pasado quedan ya episodios trágicos como la protesta de la plantilla organizada en los cuartos coperos de la temporada 2013/14, cuando los jugadores, que habían logrado una hazaña llegando hasta allí siendo equipo de Segunda B, se negaron a jugar el partido de vuelta, agrupándose todos en el centro del campo como señal de protesta hacia el consejo de administración, que no tardó en marcharse definitivamente. A pesar de ello, la lenta recuperación de un histórico parece empezar a fraguarse. Los fieles socios racinguistas nunca han dejado morir la esperanza del regreso a Primera.

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