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  • Redacción

El once ideal de calvos granotas


Once ideal de calvos granotas

El fichaje del centrocampista catalán Oriol Rey, procedente del Mirandés, reabre un capítulo granota de “jugadores con mente despejada” cerrado tras la marcha de Natxo Insa, el último jugador alopécico en vestir la zamarra azulgrana.


Si nos remontamos a la historia, antes de los años noventa no existían calvos en los equipos de fútbol, salvo casos muy puntuales. No pregunten por qué. Y menos en el Levante.


Son míticas las melenas al viento de los futbolistas de esa época: Campuzano, Murúa, Pablo, Quini, y tantos otros. Jugadores con barba, bigotazos, melenudos en plan ye-ye, de piernas peludas… Basta con echar un vistazo a los onces iniciales de los 70 y 80 para admirarnos ante tanto despliegue de pelamen. Rebuscando, podríamos considerar como excepcional al portero Sánchez Rojas, en la temporada 61-62, con prominentes entradas, y a un tal Parra en la 77-78 cuyo único testimonio es su frente despejada en la foto oficial de toda la plantilla al inicio de temporada. Apenas jugó nada. ¿Alguien le recuerda?


Más tarde, ya avanzados los noventa, el primer calvo triunfador fue José Veiga, icónico guardameta titular de 1998 hasta 2002, del ascenso de 2ªB, y que acabó su carrera en el fútbol semiprofesional inglés. Además, fue internacional en trece ocasiones con Cabo Verde pese a su nacionalidad lusa.


En la línea de atrás hubo una época en que todos eran pelados. ¿Quién no recuerda aquella mítica defensa del ascenso de Preciado? Alexis, Jesule, Rubiales y… Descarga que aún conserva cabello. De ese equipo, Edwin Congo también podría destacar.


Y es que en todos los ascensos siempre ha habido un calvo destacado: Juanlu en el siguiente y el malayo Natxo Insa en el último. Oriol Rey será el siguiente.


Es en el ataque donde más mentes despejadas hemos tenido: Carlos Aranda, Nino, Rafael Martins. Aunque, claro, ¿cuándo se puede considerar “calvo” a alguien? ¿de qué cantidad de cabello hay que disfrutar para no entrar en ese rango? Ahí se puede abrir un debate: Alvaro Maior, Simao Mateo, Paco Salillas… eran escasos de pelo pero ¿se les podría etiquetar así? ¿podrían entrar en esta categoría?.


Hay otros rapados ilustres que no pueden faltar en el onde ideal de calvos como el menudo y rápido extremo francés Laurent Courtois, Mathieu Berson o Nabil El Zhar. Capítulo aparte merece el central italiano Bruno Cirillo. Llegó en aquél verano de 2007 en que coleccionamos algunos de los peores elementos que han pasado por la máxima categoría del fútbol español. Se reconocía un “superdotado” (no precisamente de folículos de pelo) y su máximo sueño era ser actor porno.


En el fondo, pensándolo bien, no es tan “descabellado” un once ideal granota solo de calvos. ¿Por qué no?

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