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  • José Martí

Saturados del clásico

Nos agota el bombardeo mediático que supone un Barça-Madrid. Como si "el partido del siglo" de este trimestre no fuera uno más de la jornada. Como si solo existieran estos dos. Un choque que siempre nos recuerda a Guti y su icónica figura.


El mal rebautizado “clásico” nos satura a la mayoría. Estamos hasta el gorro del moderno “clásico”, aún sin disputarse. No del partido en sí mismo considerado, un Barça-Madrid, sino de todo el bombardeo mediático que implica, el despliegue y parafernalia a la que nos vienen sometiendo los días previos. Como si solo importaran esos dos. Como si “el partido del siglo” de este trimestre no fuera uno más de la jornada y valiera tres puntos por igual. Por algo esta es la semana “clásica” dedicada a honrar a nuestros muertos.


No me pregunten porqué, pero estos duelos nos traen a la memoria la cabeza de cochino lanzada al córner de Figo y a Guti, el controvertido jugador. Nunca nos gustó, quizás por nuestros prejuicios antimadridistas y cierto aspecto híbrido-indie. Pero siempre nos llamó la atención.


A un amigo con la cabeza despejada le apodamos “Guti” cuando despliega su arte por el césped en partido de amigotes veteranos. Un tipo anárquico. Guti, me refiero. Hacía lo que le venía en gana. Su estilo ha traspasado épocas, con esa mezcla de talento y dejadez que no dejaba indiferente a nadie. No sabias por dónde te iba a salir, en el campo y en su vida. Igual empalmaba noche con entrenamiento mañanero. En una ocasión puso la excusa del olvido del cambio de hora al llegar tarde a entrenar, sin caer en la cuenta que, si no hubieran cambiado la hora, habría llegado antes y no después. Otra vez confesó que le estaba cogiendo manía a Madrid y que su sueño, para cuando cumpliera 40 años, era irse a vivir a Bangkok y tener una moto. Incluso no era inusual que llegara a las manos con algún compañero en el entrenamiento.

El sábado es el partido idóneo para dar un golpe sobre la mesa en Andorra, recordado escenario donde el pasado año se fraguó el adiós de Nafti.

Hablando de llegar a las manos, lo del socio de Coke Andújar, Juan Cala, afirmando que “no dan para más” referido a los vecinos de la acera de enfrente no merece pasar desapercibido. Los mismos que gritan al exgadista luego exigen respeto a los demás y lamentan “persecuciones a Mestalla” al ser señalados como “racistas”. Así les va.


Mientras nosotros, los granotas, a seguir sumando puntitos muy valiosos para el futuro. Con trabajo, apretando los dientes, de manera sigilosa. No es casualidad que en los últimos siete partidos el Levante solo haya encajado un solo gol en contra, fuertes atrás, pese a la progresiva e inquietante desaparición de los laterales diestros y siniestros por lesión.


El sábado es el partido idóneo para dar un golpe sobre la mesa en Andorra, recordado escenario donde el pasado año se fraguó el adiós de Mehdi Nafti tras una dolorosa derrota, consumándose una semana después frente al Racing. Toca sumar tres puntos de oro fuera de casa y multiplicar el valioso empate en Tenerife. O no.


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