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  • José Martí

Por qué lloramos

El inicio de la temporada nos ha hecho revivir el dolor de la última jornada.

Hemos regresado muchas veces a aquel momento. Demasiadas. La fatídica noche del 17 de junio. Nos sigue doliendo. Es más, cada vez que vemos este verano a algún amigo ajeno a la materia nos recuerda el “menuda putada fue lo del Levante” y reaviva las heridas. Lo peor es que el primer partido de Liga en Lezama no ha hecho más que volver a recordarnos aquello. Y hemos vuelto a derramar unas lágrimas de impotencia al comprobar cómo las interpretaciones arbitrales y el VAR nos siguen perjudicando de forma injusta.

Lo peor de las lágrimas en el fútbol es que necesitas justificarte. Es cierto que tiene algo de feo y egoísta, en este mundo nuestro lleno de dolor, llorar por fútbol. Pero no gemimos por si entra el balón o no. No es solo fútbol. En cierto modo el fútbol es un canalizador de sentimientos más profundos, aunque no siempre tangibles y concretos como un gol en contra producto de un penalti a todas luces injusto que te priva de un ascenso en el último minuto. Podría equipararse al sentimiento que nos produce la música que, en ocasiones, nos toca la fibra sensible. Por eso el llanto casi siempre nos sobreviene en los minutos finales del partido, cuando -como ha escrito Galder Reguera- “la ficción del estadio y la realidad del mundo que durante 90 minutos estuvo suspendida se encuentran temporalmente mezclados”.


El viernes ante el Amorebieta lloramos al comprobar que, coincidiendo con las declaraciones de Xavi en Getafe, fue “una injusticia muy grande y una vergüenza absoluta”. Lo mismo que frente al Alavés con el penalti inventado en el descuento de la prórroga. “Lo ha visto todo el mundo. Si este es el producto de la Liga, si esto es lo que queremos vender, para mí es una vergüenza absoluta”, sentenció Xavi.

Ante el Amorebieta vimos la misma falta de ambición que la temporada pasada pese a la evidente superioridad. La llegada masiva de nuevos esta semana nos hace albergar esperanzas como firme candidato al ascenso

Esto acaba de empezar y ya estamos con las interpretaciones arbitrales y el VAR. Es lamentable que sea el árbitro quien decida los partidos a base de retorcidas interpretaciones. Nunca debería ser así. Se perjudica el juego. Pero no solo lloramos por ese gol en Lezama que nunca debió subir, sino porque vimos en nuestras filas idéntico conformismo que la temporada pasada pese a la notable superioridad ante un equipo inferior. La misma falta de ambición para sentenciar el partido con el resultado a favor. Apatía, poca combinación y escasa capacidad y recursos de Calleja para alterar el partido y variar el ritmo de juego.


La masiva llegada de los “nuevos” esta semana, una sabia combinación de veteranos (Capa y Andrés) con jugadores hambrientos por demostrar su valía (Algobia, Romero, Álvarez, Valle…) nos hace albergar esperanzas sobre el potencial del equipo y nuestro futuro deportivo como firme candidato al ascenso.


Por si fuera poco, también lloramos estos días con impotencia ante el escandaloso asalto a la propiedad del club perpetrada por la puerta de atrás por unos pocos aprovechados. Viendo toda la operación y el resultado final, algún “conspiranoico” podría llegar a especular con la posibilidad de que una mano negra haya abocado el club a la ruina para poder hacerse con pasmosa facilidad con su mayoría accionarial. Hay que ser muy mal pensado. Seguimos llorando. O no.

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