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  • Redacción

El mejor 11 histórico del Levante para... Álvaro Haro


Portería

Keylor Navas. La sombra de Munúa era alargada, y no solo no le vino grande sino que acabó erigiéndose como el guardameta más determinante que haya pasado nunca por Orriols. Si tenía el día, era imbatible. Y solía tenerlos. Pieza fundamental del EuroLevante, lo suyo era un alarde constante de reflejos e intervenciones milagrosas, de las que recuerdas con los años. Que el Real Madrid viese en él al sustituto de Iker Casillas creo que lo dice todo.


Defensa

Central: Sergio Ballesteros. Cuánto habremos hablado en los últimos tiempos de la ausencia de un ‘central de jerarquía’ en el Levante. Automáticamente se nos viene a la cabeza su nombre, con nostalgia. Ballesteros era el buque insignia. Estuvo en el barro y en la gloria. Sinónimo de fiabilidad, defensor férreo como pocos, duro al corte y contundente por alto. No se achantaba ante nadie (que le pregunten a Cristiano Ronaldo). Capitán de capitanes sobre el césped. A medida que pasa el tiempo, mayor es mi convicción: no volveremos a tener otro como él.


Central: Nano. Esa escuela moderna de centrales guapos, elegantes y con la salida de balón como principal argumento a mí no me representa. Dame siempre tres o cuatro más como Nano. El complemento perfecto dentro de un sistema defensivo sólido, con el que los delanteros rivales tenían pesadillas por aquel entonces. Un par de años más en Orriols y hubiese marcado época.


Lateral izquierdo: Juanfran García. Regresó más de dos décadas después, a tiempo de vivir un ascenso de ensueño, la consolidación del equipo en Primera División y, en definitiva, los mejores años de nuestra historia. Su contribución en todos ellos fue enorme, y, mientras que las lesiones le respetaron, ejerció de dueño y señor del carril izquierdo, hasta el día de su retirada. Hablamos del tercer futbolista con más partidos disputados con nuestra camiseta en el fútbol profesional. El autor (con permiso de Juanlu) de nuestro primer gol europeo.


Lateral Derecho: Pedro López. La del lateral derecho es una posición conflictiva. Entre promesas que se fueron diluyendo, carrileros limitados a la hora de defender (que es lo que importa) y demás futbolistas que han ido pasando de puntillas, aún hoy en día seguimos trabajando sin éxito en dar con ‘el elegido’. Con Pedro, sin embargo, sí sentí que estuvo cubierta con cierta regularidad. Al final, hablo de lo que veo y recuerdo. Ocho temporadas en las que dio el callo. Un profesional que sumó mucho más de lo que restó.


Mediocampo

Mediocentro: Iborra. Como si nunca se hubiese ido. A la par que forjaba una trayectoria futbolística envidiable y conquistaba títulos europeos, hondeaba orgulloso la bandera del Levante. Que haya puesto tanto de su parte para luchar a nuestro lado en Segunda División, después de tanto tiempo deseando su vuelta, es el acto de amor definitivo. Ibo es el brazalete. Y si ya dejó huella en su primera etapa como granota, ahora es leyenda viva del decano. Tenemos mucha suerte de tenerlo.


Mediocentro: Campaña. A menudo me pregunto cómo es posible que siga con nosotros. Las lesiones tienen la culpa, y nos han impedido disfrutar de su fantástico fútbol más de lo que ya lo hacemos, pero en ningún caso le restan valor a todo lo que nos ha dado, nos da y (cruzo los dedos) nos dará. Ese toque de balón, esos pases entre líneas que solo él es capaz de ver… En definitiva, esa calidad que lo llevó a la Selección Absoluta. Nos lideró hacia nuestro último ascenso y va camino de hacerlo nuevamente. De conseguirlo, estoy seguro de que el reconocimiento por parte del levantinismo será unánime, sin lugar para filias ni fobias. Siempre en el barco de Don José.


Extremo izquierdo: Barkero. Qué bien se entendería con el anterior. Exquisitez balompédica que con toda seguridad, gracias al aprecio de los pequeños detalles que uno adquiere con los años, actualmente disfrutaría el doble. Un guante de seda en esa zurdita. Su talento es uno de los secretos mejor guardados del fútbol español. Tardé una eternidad en superar su temprana salida. Más todavía en entenderla.


Extremo derecho: Morales. El mejor futbolista que he visto vistiendo esta camiseta. Por importancia, registros goleadores, recuerdos y todo lo que me ha hecho sentir. Vivía enamorado de El Comandante. Te levantaba del asiento, te hacía gritar, te emocionaba. 311 encuentros a sus espaldas en los que construyó un legado imborrable. Porque sí, su dolorosa salida por la puerta de atrás ha sido una de las mayores decepciones de mi vida, pero prefiero poner por delante lo deportivo al menos en esta ocasión. Lo tenía todo para ser el más grande.


Delantera

Delantero centro: Roger Martí. Lo suyo era puro oficio. Tanto para hacerse al principio un hueco en el club pese a toparse tantas veces con la puerta cerrada, como el que mostró siempre en las buenas y en las malas. Con 75 dianas, nuestro máximo goleador histórico en categoría profesional. Olfato, definición, sacrificio… Junto a Morales construyó una dupla que nos sostuvo en Primera División.


Delantero centro: Arouna Koné. Imposible no incluirlo en este once de leyendas. Porque un tomo de 100 páginas puede transmitir mucho más que otro de 400, entiéndase la referencia. Lo de Koné era un escándalo. No hemos vuelto a vivir una temporada como la suya, que dejase a su vez tantas viudas tras de sí. Puro carisma. Nos metió en Europa e hizo lo que estuvo en su mano para quedarse en propiedad y, de ahí, hacer caja. Koné fue ese amor de verano adolescente, corto pero intenso, con el que es inevitable caer en comparaciones con quienes llegan después.


Entrenador

Paco López. El técnico con más partidos y más victorias del decano valenciano en la élite de nuestro fútbol. Un hombre de club, con los pros y contras que ello conlleva. Difícilmente nadie igualará lo que hizo al término de la temporada 17/18, marcando el nacimiento de una propuesta valiente y libre de complejos que ojalá nunca hubiese dejado de funcionar. La misma que nos ha brindado tantas noches mágicas, unas semifinales de Copa y que, sobre todo, nos ha hecho sentir grandes, con independencia de quién estuviese en frente. En mi opinión, un escalón por encima de JIM y Luisgar.

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