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  • Alejandro M.V

El espíritu del 37 impulsa al Levante en El Sardinero

El equipo de Calleja redondea un día histórico para el levantinismo con un golazo de Jony Montiel


Ha tardado en llegar, pero 86 años después de su consecución, el Levante UD por fin cuenta oficialmente con el primer título de su historia: La Copa de la España Libre de 1937. Un título que ya estaba presente en todos los corazones granotas, pero que reconoce institucionalmente a una generación de futbolistas pioneros defendiendo nuestro escudo: Puig, “Bombeja” Agustinet, Rubio, Botella, Nieto… Pero, sobre todo, a esa afición granota de los años de plomo que ya no está entre nosotros.


Varias generaciones levantinistas que se han forjado en la adversidad, con la nostalgia de una Copa sin reconocer y recorriendo campos regionales de Segunda B y Tercera. Qué difícil es no acordarse de ellos en días tan emblemáticos para nuestra historia como el de hoy, especialmente de personas como Pedro Catalán, grandes granotas de todos los tiempos que no han podido disfrutar de este reconocimiento.


Un título y tres puntos

Y al igual que Nieto en Sarriá en el 37, Jony Montiel en el Sardinero anotó el único gol del partido. Un encuentro que debería impulsar de nuevo a los granotas tras la tendencia negativa de tres partidos sin ganar ni anotar. Y eso que el Levante UD no brilló especialmente, pero venció como mejor sabe este equipo: con oficio, sin recibir goles y anotando a balón parado.

Calleja planteó un partido agresivo para revertir la dinámica: presión alta, dos puntas, la novedad de Musonda y los interiores a pierna cambiada. Y el equipo respondió con ambición, buscando dominar el partido y con un gol tempranero. Ya con el botín en la mano, el Levante UD volvió a su clásica versión contemporizadora, jugando con fuego en algunos momentos, pero volviendo a dejar la portería a cero por tercer partido consecutivo.


Es evidente que el Levante UD no es especialmente ágil en la elaboración de juego, le falta chispa en muchas fases del partidos y sufre para generar ocasiones sin Pablo Martínez ni De Frutos. Pero quedan nueve jornadas, Calleja cuenta con lo que cuenta y el equipo está a tiro del ascenso directo. Si no hemos cambiado hasta ahora, no lo vamos a hacer en la parte decisiva de la temporada, por lo que toca apretar especialmente. Solo quedan cinco partidos en el Ciutat, ya no hay tiempo para las dudas y la afición tiene que empujar al equipo más que nunca. Toca ver la mejor versión del Ciutat.

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